domingo, 27 de septiembre de 2015

¡En la nalga no!

En esta entrada les contare la terrible experiencia de sacarse la tarjeta de vacunación, y, según su nombre oficial, el "Certificado Internacional de Vacunación." Si hubiera sido por mi y mi fobia a las agujas, les juro que ni por todo el helado del mundo hubiera hecho el tramite, pero por información que nos ha dado amigos que tenemos en Atlanta, es super importante y te lo piden para poder trabajar. Mi peor pesadilla hecha realidad.

Primero me dijeron que en el hospital (al menos en el de Porlamar) te vacunan gratuitamente pero no emiten la Tarjeta Internacional, es decir, es inútil. Luego me contaron que en la sanidad de cada municipio te vacunan, te dan las dos tarjetas y hasta un abrazo, así que ese lugar era nuestro objetivo, hasta el momento ni había pensado en la aguja. MUCHO MENOS QUE IBAN A SER TRES.

Tengo que decirlo, la señora tenia la mano suavecita pero que te pinchen los dos brazos y luego una nalga es un acto que va en contradicción a mi derecho natural de la integridad humana, cuya protección esta planteada en la Declaración de los Derechos Humanos, en la Carta Iberoamericana de los Derechos del Hombre y en la Constitución. Todas esas palabras para decir que me dolió y mucho. En fin, para tal catástrofe contra mis derechos y garantías sólo necesite mi cédula, me acerque a la oficina, dije que necesitaba la tarjeta internacional y luego de ser torturada me mandaron a la Dirección General de Epidemiología (que usualmente se encuentra en la misma Sanidad) y ellos emiten la Certificación.

ES IMPORTANTE ESTA PARTE, ESTÉN ATENTOS: NO SE DEBE PLASTIFICAR ESTOS CARTONCITOS. NO. NO LO HAGAS. NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. Y otra cosa importante: la validez de estas vacunas es de por vida aunque la Certificación Internacional es válida sólo por 10 años y para solicitarla de nuevo es necesario presentar la Tarjeta de Vacunación en buen estado o ir a la misma oficina de Sanidad, así que a cuidar su cartón.

Nueve días, pequeños saltamontes. Nueve días para salir de este desastre.

-Manu

sábado, 26 de septiembre de 2015

Venezolana emigrante (una más del montón).

Algunos me conocerán de mi otro blog, la mayoría no, ni siquiera se si alguien leerá esto en algún momento, que sólo es el resultado de una noche sin dormir. En fin, como la mayoría de las personas de mi edad (sólo tengo 22, soy una bebé), mi objetivo a corto plazo es salir de un país en el que cualquier se vuelve loco. Escasez de comida, violencia, estrés, inseguridad; ya todo forma parte de nuestro día a día. Ya podríamos decir, al menos en mi caso, que el caos es parte de mi forma de vida. Así funcionan las cosas en Venezuela.

E, igualmente, como la mayoría de las personas de mi edad, se me ha dado la oportunidad de emigrar. Lo se, resulta extraño si no resides en Venezuela entender como una persona prefiere ir a otro país totalmente diferente que tal vez ni conoce, sólo para literalmente comer cable y pasar roncha; pero creanme. Es una decisión difícil, dura, que duele, porque son tus raíces. Unas raíces desastrosas, pero a fin de cuentas, es el suelo del que nací.

Así que así comienza esta aventura (y no me refiero al blog). Emigrar a Atlanta dentro de 10 días. En estos días que me quedan en Venezuela me toca ir a sacar mi tarjeta de vacunacion internacional, apostillar documentos, empacar, sentir nostalgia y pues llegar. Sientanse bienvenidos a leer, reirse y darme apoyo moral en este proceso. Prometo a cambio subir fotos mías cuando este llorando a morir en el vuelo saliendo.

-Manu.